Construcción privada e industria emergente: los pilares de una economía paraguaya que busca mayor valor agregado

Ing. Diego Bentel – Director Comercial Implenia Constructora
La expansión de la inversión privada y el avance de nuevos proyectos industriales están llevando al sector de la construcción a replantear sus modelos de contratación y gestión de costos. La apreciación del guaraní, la volatilidad internacional y la necesidad de mayor previsibilidad impulsan el uso de contratos bimoneda y nuevas estrategias para equilibrar riesgos entre empresas e inversionistas.
Diego Bentel, director de Implenia Constructora, señaló que Paraguay atraviesa una etapa de transformación productiva, con un mayor protagonismo de proyectos vinculados a la industria y la generación de valor agregado. Destacó que la estabilidad macroeconómica, la energía y las condiciones del país continúan atrayendo el interés de inversores locales e internacionales.
El fuerte dinamismo que mantiene la inversión privada en Paraguay está obligando al sector de la construcción a adaptarse a un contexto macroeconómico distinto al de años anteriores.
La apreciación del guaraní frente al dólar, la mayor volatilidad de los costos internacionales y el avance de proyectos industriales están modificando tanto la forma de ejecutar las obras como las estrategias de contratación entre constructoras e inversionistas.
«Muchas empresas han tenido que sentarse con sus clientes a revisar la matriz de costos, a trabajar con otros formatos que permitan mantener la ecuación o que permitan que los contratos sean sostenibles para ambas partes», explicó Diego Bentel, director de Implenia Constructora, en el Open Week de Marketdata.
El ejecutivo explicó que el fortalecimiento de la moneda local obligó a replantear la manera en que se estructuran los contratos de construcción, especialmente en proyectos inmobiliarios cuyos ingresos fueron pactados originalmente en dólares.
«Uno cuando cotiza, cuando firma un contrato con un cliente, tiene cierto margen de imprevisto o de variabilidad de costos, pero no de 25%», sostuvo Bentel, al referirse a la apreciación del guaraní registrada durante el último año.
Contratos bimoneda
Muchos desarrollos residenciales, señaló Bentel, comienzan a comercializarse hasta dos años antes de concluir las obras, por lo que una variación significativa del tipo de cambio puede alterar la rentabilidad prevista inicialmente.
Ante este escenario, indicó que el sector comenzó a migrar hacia contratos bimoneda como mecanismo para distribuir mejor el riesgo cambiario.
«Hoy en día ya se trabaja bimoneda. Una porción en dólares y una porción en guaraníes. Contratamos en dólares la parte que nosotros compramos en dólares, y tenemos una porción en guaraníes, que generalmente ronda entre 60% y 70%, relacionada a los insumos locales y principalmente a la mano de obra», explicó.
Según el directivo, este esquema permite reducir la exposición a las fluctuaciones cambiarias sin trasladar completamente el riesgo a una de las partes.
Bentel añadió que el contexto internacional también redujo la previsibilidad del negocio. Señaló que los conflictos geopolíticos de los últimos años provocaron una mayor volatilidad en los precios de materias primas como el acero, el petróleo y otros insumos utilizados por la industria de la construcción.
«El capital busca seguridad, busca previsibilidad, y eso en un mundo volátil como el de hoy es complejo», afirmó.
Inversión privada mantiene el dinamismo
A pesar de estos desafíos, el ejecutivo sostuvo que la actividad continúa siendo impulsada principalmente por el sector privado, mientras la inversión pública atraviesa un período de menor dinamismo debido a las restricciones presupuestarias.
«El sector privado es el que sigue apostando por nuestro país», afirmó. Agregó que el crecimiento ya no se concentra únicamente en Asunción, sino que también se observa en departamentos como Alto Paraná, Itapúa y Caaguazú, donde avanzan proyectos residenciales, comerciales e industriales.
«Creo que somos un país muy atractivo para inversores. No nos damos cuenta de todas las bondades que tenemos, pero si nos comparamos con otros países de la región realmente contamos con muchísimas ventajas», expresó.
Bentel explicó que este atractivo responde a una combinación de estabilidad macroeconómica, disponibilidad energética y reglas previsibles, factores que continúan posicionando a Paraguay como un destino competitivo para nuevas inversiones.
Una economía que busca agregar valor
En ese contexto, el director de Implenia consideró que Paraguay atraviesa una etapa de transformación productiva, impulsada por proyectos industriales de mayor escala que podrían consolidar una nueva fase del desarrollo económico.
«Creamos que estamos pasando de ser un país productor de materias primas a ser un país industrial, donde transformamos esa materia prima y exportamos productos con valor agregado», afirmó.
Mencionó que existen proyectos vinculados al sector forestal, la producción de fertilizantes y los centros de datos que podrían marcar un punto de inflexión para la economía nacional una vez que entren en ejecución.
A su criterio, la reciente obtención del grado de inversión también representa un potencial para ese proceso. No obstante, aclaró que el mayor impacto todavía se observa en el acceso a financiamiento y que los grandes proyectos aún se encuentran en etapa de definición.
«Estamos recibiendo toda la semana empresarios extranjeros, inversores, industriales y desarrolladores inmobiliarios que vienen a preguntarnos cómo se trabaja acá», sostuvo.
Fuente:
MarketData (2026, 10 de agosto). Construcción privada e industria emergente: los pilares de una economía paraguaya que busca mayor valor agregado
